La norma ISO 55001 es un estándar internacional que establece los requisitos para establecer, implementar, mantener y mejorar un sistema de gestión de activos. Está diseñada para ayudar a las organizaciones a gestionar eficazmente sus activos, optimizar su rendimiento y maximizar su valor a lo largo de su ciclo de vida.

¿Qué es la norma ISO 55001?

La norma ISO 55001 se basa en el enfoque de mejora continua y gestión de riesgos. Proporciona un marco de trabajo para que las organizaciones desarrollen políticas, procesos y procedimientos que les permitan gestionar sus activos de manera estratégica. Estos activos pueden incluir infraestructura física, equipos, propiedad intelectual, tecnología de la información y cualquier otro elemento de valor para la organización.

La norma ISO 55001 se centra en la gestión de activos de cualquier tipo, ya sean físicos, financieros, intangibles o humanos. Proporciona un marco sistemático para gestionar los activos de una organización de manera eficiente y efectiva, alineando la gestión de activos con los objetivos estratégicos de la organización.

¿Qué empresas deben implementar la norma ISO 55001?

Cualquier tipo de organización puede implementar la norma ISO 55001, sin embargo puede tener mayor interés en organizaciones de:

  • Generadores de Energía Eléctrica
  • Operadoras de Redes Eléctricas
  • Servicios Públicos
  • Telecomunicaciones
  • Transporte
  • Infraestructura
  • Sector Hidrocarburos y Gas
  • Minería
  • Petroquímica

Para cumplir con la norma ISO 55001, es necesario seguir una serie de pasos clave. En primer lugar, se debe establecer una política de gestión de activos que defina los objetivos y la dirección de la organización en esta área. Esta política debe ser coherente con la estrategia global de la empresa.

A continuación, es importante identificar y clasificar los activos de la organización. Esto implica realizar un inventario detallado que incluya información relevante como ubicación, características técnicas, valor, estado de conservación, entre otros. Esta etapa es fundamental para tener un conocimiento completo de los activos y poder tomar decisiones informadas.

Una vez que los activos han sido identificados, es necesario evaluar su desempeño. Esto implica establecer métricas y criterios que permitan medir aspectos como la disponibilidad, la confiabilidad, el mantenimiento y la vida útil de los activos. Estos indicadores ayudarán a la empresa a monitorear y mejorar continuamente su desempeño.

A partir de la evaluación del desempeño de los activos, se deben desarrollar planes de gestión. Estos planes deben contemplar estrategias y acciones específicas para adquirir, operar, mantener, renovar y, en caso necesario, retirar los activos. La planificación es clave para garantizar la eficiencia y la efectividad en la gestión de los activos.

Una vez que los planes han sido definidos, es fundamental implementar controles y procesos para llevarlos a cabo. Esto incluye asignar responsabilidades claras, establecer procedimientos de mantenimiento, gestionar los riesgos asociados a los activos y promover la mejora continua en toda la organización. Estos controles y procesos aseguran una gestión sistemática y consistente de los activos.

La monitorización y medición del desempeño es otra parte importante del cumplimiento de la norma. La organización debe establecer indicadores clave de rendimiento (KPIs) que permitan evaluar y monitorear el desempeño de los activos. Estos KPIs proporcionarán información para tomar decisiones informadas y tomar medidas correctivas cuando sea necesario.

Es esencial revisar y mejorar el sistema de gestión de activos de manera regular. Esto implica realizar revisiones periódicas para identificar oportunidades de mejora, analizar los resultados obtenidos y asegurar que el sistema esté alineado con los objetivos estratégicos de la organización. La mejora continua es fundamental para optimizar el rendimiento de los activos a lo largo del tiempo.

Cumplir con la norma ISO 55001 es un proceso continuo que requiere el compromiso y la participación de todos los niveles de la organización. Esta norma proporciona un marco de trabajo sólido para la gestión de activos en las organizaciones. Al adoptar esta norma, las organizaciones pueden mejorar la eficiencia, reducir riesgos y maximizar el valor de sus activos a lo largo de su ciclo de vida

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